¿Importa el orden de los ejercicios?

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Cuando una persona empieza a entrenar, suele preocuparse por elegir los mejores ejercicios, las repeticiones ideales o el peso adecuado. Sin embargo, existe un aspecto que muchas veces pasa desapercibido y que puede influir bastante en los resultados: el orden en el que realizas los ejercicios.

¿Da igual empezar por el press banca o por las aperturas? ¿Es mejor hacer primero sentadillas o extensiones de piernas? ¿Conviene dejar los abdominales para el final? Son preguntas muy habituales y la respuesta es que sí, el orden de los ejercicios puede marcar una diferencia importante tanto en el rendimiento como en el progreso.

Esto no significa que exista un único orden correcto válido para todas las personas. La mejor secuencia dependerá de tus objetivos, de tu experiencia, del tipo de entrenamiento y de los ejercicios que vayas a realizar. Aun así, existen principios generales respaldados por la evidencia científica que pueden ayudarte a organizar tus sesiones de una forma mucho más eficiente.

Entender cómo influye la fatiga sobre el rendimiento es el primer paso para comprender por qué el orden de los ejercicios importa mucho más de lo que parece.


¿Por qué influye el orden de los ejercicios?

Cada ejercicio que realizas produce un determinado nivel de fatiga.

Esa fatiga puede ser:

  • Muscular.
  • Nerviosa.
  • Cardiovascular.
  • Mental.

A medida que avanza el entrenamiento, la capacidad para generar fuerza disminuye progresivamente.

Esto significa que normalmente rendirás mejor en los primeros ejercicios de la sesión que en los últimos.

Por ejemplo, si comienzas entrenando con sentadillas pesadas, podrás utilizar más peso y hacer más repeticiones que si las realizas después de varios ejercicios de piernas.

La explicación es sencilla.

Cuando empiezas el entrenamiento:

  • Tus reservas de energía están más completas.
  • El sistema nervioso está fresco.
  • La concentración es mayor.
  • Los músculos todavía no han acumulado fatiga.

Por eso el rendimiento suele ser más alto.


gráfico mostrando cómo disminuye el rendimiento conforme avanza la sesión

La regla más importante: prioriza lo que más te importa

Existe una recomendación que prácticamente todos los entrenadores comparten.

Los ejercicios más importantes deben realizarse al principio de la sesión.

¿Por qué?

Porque es cuando puedes hacerlos con mayor calidad.

Si tu principal objetivo es mejorar la sentadilla, lo lógico es colocarla al comienzo del entrenamiento.

Si quieres progresar en el press banca, también debería ocupar una de las primeras posiciones.

Y si buscas desarrollar especialmente la espalda, probablemente tenga sentido empezar por dominadas o remos antes que por ejercicios secundarios.

El cuerpo siempre rinde mejor cuando todavía no está fatigado.

Por eso el orden debe reflejar tus prioridades.


Ejercicios compuestos antes que ejercicios de aislamiento

En la mayoría de rutinas existe una norma muy útil.

Primero los ejercicios compuestos.

Después los ejercicios de aislamiento.

Los ejercicios compuestos implican varias articulaciones y grandes grupos musculares.

Por ejemplo:

  • Sentadilla.
  • Peso muerto.
  • Press banca.
  • Press militar.
  • Dominadas.
  • Remo.

Estos movimientos permiten mover grandes cargas y requieren una buena coordinación.

Como consecuencia, generan bastante fatiga.

Los ejercicios de aislamiento, en cambio, trabajan principalmente un músculo concreto.

Por ejemplo:

  • Curl de bíceps.
  • Extensión de tríceps.
  • Elevaciones laterales.
  • Curl femoral.
  • Extensión de cuádriceps.

Al producir menos fatiga global, suelen colocarse después de los movimientos principales.


comparación entre ejercicios compuestos y de aislamiento

¿Qué ocurre si cambias el orden?

No siempre pasa nada negativo.

Pero sí cambian las prioridades del entrenamiento.

Imagina una sesión de pecho.

Opción A:

  • Press banca.
  • Press inclinado.
  • Aperturas.

Opción B:

  • Aperturas.
  • Press banca.
  • Press inclinado.

En la primera opción podrás utilizar más peso en el press banca.

En la segunda llegarás al press con el pecho parcialmente fatigado, por lo que probablemente levantarás menos carga.

Esto puede ser útil si tu objetivo es aumentar el estímulo sobre el pecho reduciendo la participación de otros músculos.

Pero si buscas mejorar la fuerza en press banca, normalmente no será la mejor estrategia.


¿Importa el orden para ganar músculo?

Sí, aunque probablemente menos de lo que muchas personas creen.

Si el volumen total del entrenamiento es suficiente, puedes ganar masa muscular con diferentes órdenes de ejercicios.

Sin embargo, el músculo que entrenes primero suele recibir un estímulo de mayor calidad porque eres capaz de trabajar con más intensidad y mejor rendimiento.

Por eso, si quieres priorizar un grupo muscular rezagado, una estrategia muy utilizada consiste en colocarlo al principio de la sesión.


dos rutinas diferentes mostrando cómo cambia el rendimiento según el orden

¿Qué dice la evidencia científica?

Las investigaciones muestran que los ejercicios realizados al comienzo de la sesión suelen presentar:

  • Mayor producción de fuerza.
  • Más repeticiones completadas.
  • Mayor velocidad de ejecución.
  • Mejor calidad técnica.

Además, el músculo entrenado primero suele obtener mayores adaptaciones cuando existe una diferencia clara de prioridad.

Esto refuerza la idea de organizar la rutina según los objetivos personales.


¿Y los abdominales?

Muchas personas empiezan el entrenamiento haciendo varios ejercicios de abdomen.

En algunos casos esto puede ser un error.

El core participa en movimientos como:

  • Sentadilla.
  • Peso muerto.
  • Press militar.
  • Remo.

Si llegas con el abdomen muy fatigado a estos ejercicios, la estabilidad puede disminuir.

Por eso suele ser más recomendable dejar el trabajo específico del core para la parte final de la sesión, salvo que ese sea precisamente tu objetivo principal.


¿Qué ocurre con el cardio?

También depende del objetivo.

Si tu prioridad es ganar fuerza o músculo, normalmente es mejor realizar el cardio después del entrenamiento con pesas.

Si haces una sesión intensa de carrera antes de levantar pesas, es probable que el rendimiento disminuya.

En cambio, si tu objetivo principal es mejorar la resistencia cardiovascular, puede tener sentido invertir ese orden.

La planificación siempre debe adaptarse a la prioridad principal del entrenamiento.


Una vez que entiendes que el rendimiento disminuye progresivamente a medida que avanza la sesión, resulta mucho más fácil comprender por qué el orden de los ejercicios puede influir en los resultados. No se trata de seguir una norma rígida, sino de organizar cada entrenamiento para que la mayor parte de tu energía se destine a aquello que realmente quieres mejorar.


Cómo ordenar una rutina de forma inteligente

Aunque cada planificación puede variar, existe una estructura que suele funcionar muy bien para la mayoría de personas.

1. Calentamiento

Antes de empezar con las cargas es fundamental preparar el cuerpo.

Un buen calentamiento debe incluir:

  • Movilidad de las articulaciones que vas a utilizar.
  • Activación muscular.
  • Series de aproximación con poco peso.
  • Aumento progresivo de la intensidad.

Esto mejora el rendimiento y reduce el riesgo de lesión.


2. Ejercicios principales

Después del calentamiento llegan los movimientos más importantes de la sesión.

Normalmente son ejercicios compuestos como:

  • Sentadilla.
  • Peso muerto.
  • Press banca.
  • Dominadas.
  • Press militar.
  • Remo.

Aquí es donde debes concentrar la mayor parte de tu energía y atención.

Es el momento de trabajar con las cargas más altas y con la mejor técnica posible.


3. Ejercicios secundarios

Una vez completados los movimientos principales, es el turno de ejercicios que siguen siendo importantes, pero generan menos demanda global.

Por ejemplo:

  • Press inclinado.
  • Hip thrust.
  • Jalones.
  • Prensa.
  • Fondos.

Estos ayudan a añadir volumen de entrenamiento y a seguir estimulando los grupos musculares principales.


4. Ejercicios de aislamiento

Al final de la sesión suelen colocarse los ejercicios destinados a músculos concretos.

Entre ellos:

  • Curl de bíceps.
  • Extensiones de tríceps.
  • Elevaciones laterales.
  • Curl femoral.
  • Gemelos.
  • Abdominales.

Como requieren menos coordinación y permiten trabajar con cargas relativamente menores, pueden realizarse incluso cuando ya existe cierta fatiga acumulada.


estructura ideal de una sesión de entrenamiento

¿Cuándo conviene romper las reglas?

Aunque el orden tradicional suele ser el más recomendable, existen situaciones en las que modificarlo puede resultar beneficioso.

Para priorizar un músculo rezagado

Si notas que un grupo muscular progresa más lentamente que el resto, puedes colocarlo al principio del entrenamiento.

Por ejemplo, si tus hombros se desarrollan peor que el pecho, puede ser interesante entrenarlos antes del press banca.

Así llegarán frescos y podrán recibir un estímulo de mayor calidad.


En fases específicas de hipertrofia

Algunos entrenadores utilizan la llamada pre-fatiga.

Consiste en realizar primero un ejercicio de aislamiento y después un ejercicio compuesto.

Por ejemplo:

  • Aperturas.
  • Press banca.

O:

  • Extensión de cuádriceps.
  • Sentadilla.

La idea es fatigar previamente el músculo objetivo para que participe más durante el ejercicio compuesto.

Aunque puede ser útil en situaciones concretas, no suele ser la mejor estrategia para mejorar la fuerza.


Para evitar molestias o lesiones

En algunas personas puede ser conveniente modificar el orden para adaptarse a limitaciones físicas.

Por ejemplo, si un ejercicio genera molestias cuando se realiza al principio de la sesión, puede funcionar mejor después de otros movimientos que preparen la articulación.

En estos casos siempre es recomendable contar con la valoración de un profesional.


ejemplo de pre-fatiga en pecho y piernas

Errores frecuentes

Empezar siempre por los ejercicios que más gustan

Muchas personas organizan el entrenamiento según sus preferencias.

Sin embargo, si siempre comienzas por tu ejercicio favorito, otros grupos musculares pueden quedar constantemente en segundo plano.

Con el tiempo esto puede generar desequilibrios.


Fatigarse antes de los movimientos complejos

Hacer muchas series de abdominales, cardio intenso o ejercicios de aislamiento antes de una sentadilla pesada suele reducir el rendimiento.

La calidad de los movimientos principales siempre debería ser una prioridad.


Cambiar el orden cada semana sin motivo

No es necesario modificar continuamente la secuencia de ejercicios.

Mantener una estructura estable facilita medir el progreso y aplicar una sobrecarga progresiva de forma más precisa.


Pensar que existe un único orden perfecto

No hay una rutina universal.

El mejor orden siempre dependerá de tus objetivos, tu nivel de experiencia y tus necesidades individuales.


¿Y si entrenas en casa?

Los mismos principios siguen siendo válidos.

Simplemente deberás adaptarte al material disponible.

Por ejemplo, si solo dispones de unas mancuernas y una banda elástica, sigue siendo recomendable comenzar por los ejercicios más exigentes y dejar para el final aquellos que requieren menos esfuerzo global.


ejemplo de rutina ordenada correctamente en un gimnasio y en casa

Entonces, ¿importa el orden de los ejercicios?

Sí, y bastante más de lo que muchas personas creen.

El orden determina qué músculos reciben el mejor estímulo, cuánto peso eres capaz de mover, cuántas repeticiones puedes realizar y cómo evoluciona la fatiga durante toda la sesión.

No significa que cambiar el orden ocasionalmente vaya a arruinar tus resultados, pero organizar los ejercicios de forma inteligente permite aprovechar mejor cada entrenamiento.

En la mayoría de los casos, la estrategia más eficaz consiste en empezar por los movimientos más importantes, continuar con ejercicios secundarios y terminar con los de aislamiento.


Conclusión

El orden de los ejercicios no es un simple detalle de organización, sino una variable de entrenamiento que puede influir en el rendimiento y en el progreso a largo plazo. Los primeros ejercicios de la sesión siempre se realizan con un nivel de energía, concentración y capacidad de producir fuerza superior al de los últimos, por lo que conviene reservar ese momento para aquello que realmente quieres mejorar.

Si tu objetivo es aumentar la fuerza, los ejercicios básicos deberían ocupar las primeras posiciones. Si buscas desarrollar un músculo que se ha quedado rezagado, colócalo al inicio del entrenamiento para darle prioridad. Y si simplemente quieres una rutina equilibrada, sigue una estructura lógica que vaya de los movimientos más exigentes a los más específicos.

En definitiva, no existe un orden universal perfecto, pero sí un principio que casi siempre funciona: haz primero lo que más importa. Aplicar esta idea tan sencilla puede ayudarte a entrenar con más calidad, aprovechar mejor tu energía y progresar de forma más constante durante meses y años. A menudo, pequeños cambios como reorganizar una rutina producen mejores resultados que añadir más series o entrenar durante más tiempo.

¿Listo para ponerlo en práctica?

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